viernes, 21 de enero de 2011

MAS ARTE DIGITAL PARA md22multidisciplina


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 MI YO INTERIOR (ABAJO) Y MENSAJES REVOLUCIONARIOS, DE ANTONIN ARTAUD, (ARRIBA): TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA Y PORTADA ESCANEADA, DIGITALIZADAS, DE FERNANDO ANDRADE CANCINO





martes, 11 de enero de 2011

lunes, 3 de enero de 2011

EL MOVIMIENTO MURALISTA MEXICANO



El muralismo, crónica de la historia.

Leticia Sánchez


El movimiento “comenzó con una búsqueda y terminó con un catecismo”, escribió Octavio Paz
Las obras que pintores plasmaron en los muros de los edificios públicos son uno de los mayores acontecimientos culturales de México.

Poco son los movimientos en el mundo que han logrado trascender como el muralismo, expresión a la que los artistas mexicanos supieron darle salida, lo mismo en la pintura, en la fotografía, en el cine y en la literatura. El arte y la cultura de México encontraron en la Revolución mexicana no sólo un tema de reflexión, sino el “quiebre estético” de las mismas manifestaciones.
La Revolución reveló a los mexicanos la realidad de su historia. El arte moderno enseñó a los artistas a ver con ojos nuevos esa realidad, escribe el Nobel de Literatura Octavio Paz, en su libro Los privilegios de la vista.
Bajo esa mirada se debe entender el arte del siglo XX, momento en que los artistas “descubrieron el arte moderno, al mismo tiempo en que, por obra de la Revolución, descubrían la realidad oculta pero viva de su país. Sin ese doble descubrimiento no habría existido el movimiento pictórico mexicano”, describe en el texto.
En su ensayo, Paz realiza un análisis a fondo del muralismo mexicano, corriente que marcó una época y dejó una profunda huella en México, a pesar de los “equívocos posteriores, estéticos y morales” de sus creadores.
El escritor dice que las intenciones de José Vasconcelos, filósofo y primer secretario de Educación Pública de México, produjeron la existencia de “pintores que se decían revolucionarios y que, a la vez, eran pintores oficiales que sintieron la necesidad de insertar su recién estrenado nacionalismo en sus pinturas, y sustituyeron la ideología que no tuvo, y que por lo tanto no pudo dar la Revolución”.
El poeta cuestiona el hecho de que en una primera instancia, los muralistas estaban convencidos de plasmar en los muros las carencias y las necesidades colectivas, pero su arte dio un giro, se convirtió en didáctico para buscar “adoctrinar al pueblo”.
Fue así que el muralismo mexicano se entiende actualmente como un arte nacionalista.
“Comenzó con una búsqueda y terminó con un catecismo, nació libre y acabó por exaltar las virtudes liberadoras de las cadenas”, apunta el Nobel de literatura.
En su mejor momento, la pintura mexicana y en particular el muralismo fue la máxima representante de la creación artística de la primera mitad del siglo pasado.
La historia de México revela que cuando las balas dejaron de sonar, inició entonces la reconstrucción nacional y el arte tuvo una misión fundamental. Los ideales de la Revolución poco a poco se materializaron, gestando en la pintura mural la técnica aprendida y retomada por los artistas mexicanos del Renacimiento italiano.
De acuerdo con la historia del arte, un año decisivo fue 1922 cuando Diego Rivera pintó el primer mural moderno en el Anfiteatro Simón Bolívar del Antiguo Colegio de San Ildefonso, realizado en encáustica y con el título de La creación.
En un primer momento los murales serían decorativos apenas con ciertas alusiones a la historia. Con el paso de los años, los temas centrales, guiados por la capacidad crítica de los artistas, empezaron a ser el pueblo, sus héroes, sus pasajes históricos.
Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Roberto Montenegro, Ignacio Asúnsolo, Jean Charlot, Fermín Revueltas, Ramón Alva del Canal, Juan O´Gorman, el grabador Leopoldo Méndez y el escultor Luis Ortiz Monasterio, consolidaron el lenguaje estético del muralismo.

Aporte estético

La crítica de arte Raquel Tibol, especialista en el tema del muralismo y en la vida y obra de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, afirma que el arte de la Revolución se derivó del hecho armado por un lado, y por otro de las diversas ideologías que se plantearon en ese momento.
“La Revolución no fue unívoca, hubo burgueses reaccionarios como Venustiano Carranza, al tiempo que se enfrentaban a los revolucionarios que estaban con el pueblo, pero sin un programa definido como fue el caso de Francisco Villa, no así el de Emiliano Zapata quien luchó porque se devolvieran las tierras que los terratenientes habían enajenado a los campesinos, creando el Plan de Ayala”.
La pintura que realizaron José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, los miembros del Taller de Gráfica Popular y los Estridentistas, sí aborda y cuestiona el tema de la Revolución.
La experta aclara que no fue “José Vasconcelos el que propició el contenido ideológico de esas pinturas, porque su pintor preferido y de cabecera era Roberto Montenegro, quien hacía un modernismo decorativo”.
No obstante, afirma Tibol, lo que hay que tomar en cuenta es la diversidad de propuestas, porque en aquellos años, los pintores no se copian los unos a los otros, y eso se puede comprobar en su legado, que aun hoy en día se aprecia en los muros del Antiguo Colegio de San Ildefonso, en Palacio Nacional, en el edificio de la Secretaría de Educación Pública y en la Universidad Autónoma Chapingo.







miércoles, 1 de diciembre de 2010

afondo 45: con obra de Fernando Andrade Cancino.

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martes, 23 de noviembre de 2010

25 MILLONES POR UNA COCA COLA

La obra Coca-Cola 4, creada en 1962 por Andy Warhol, padre del pop art, se ha convertido esta noche en la estrella de una importante subasta de arte contemporáneo y de posguerra que se ha saldado con una recaudación total de más de 222 millones de dólares (160,5 millones de euros). La obra de Warhol, la cuarta de una serie dedicada a la popular bebida, ha alcanzado un precio de 35,36 millones de dólares (25,7 millones de euros) bastante por encima de los 20-25 millones en que la había estimado la casa de subastas. La puja también incluía obras de Rothko o Liechtenstein. La pieza de Warhol (1928-1987) forma parte de un grupo de cuatro lienzos en los que el pintor reprodujo botellas de esa bebida, con lo que transformó ese producto cotidiano en un sorprendente referente del arte contemporáneo y de posguerra. No es, en todo caso, ni de lejos, la cantidad más elevada que se ha pagado por un warhol. Sin ir más lejos, ayer mismo, The Men in Her Life, un collage con múltiples reproducciones de una fotografía de Elizabeth Taylor, se vendió por 63,4 millones de dólares (45,7 millones de euros) en Phillips. Un 91% de las 54 obras que han salido a subasta han encontrado comprador, por un total de 222,4 millones de dólares, incluyendo comisiones, un poco por encima de los 214 millones que preveía la casa de subastas. Cinco artistas alcanzaron récords de precio en la subasta, demostrando la pujanza del mercado del arte contemporáneo. Tobias Meyer, de Sotheby's, estima que la subasta ha sido "un enorme éxito, en este nuevo mercado", marcado por la salida de la crisis económica. La de Warhol ha sido la obra abanderada de una gran subasta, que también incluía un trabajo del pintor estadounidense de origen letón Mark Rothko, Sin título (1955), por el que un comprador ha pagado por 22,5 millones, justo en el estimado más bajo en el que lo había valorado Sotheby's. La pintura realizada en tonos amarillentos y anaranjados, fue creada en uno de los años más importantes de la carrera de Rothko, 1955, cuando realizó 22 obras, la mitad de las cuales se encuentran repartidas en prestigiosos museos, como el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, la National Gallery de Washington y el Museo Ludwig (Alemania).
Otro de los representantes del pop art, Roy Lichtenstein (1923-1997), también estaba presente en la puja, en este caso con su obra Ice Cream Soda. La reproducción monocromo de un vaso de helado con soda ha alcanzado los 12,5 millones de dólares (9 millones de euros), ligeramente por encima del precio estimado más bajo fijado por Sotheby's.

martes, 9 de noviembre de 2010

Entrevista con Andy Warhol





Warhol dixit...

Un libro reúne las mejores entrevistas del artista (la mayoría inéditas en España) entre 1962 y 1987, un compendio de talento y humor
NATIVIDAD PULIDO
Día 26/10/2010

«Si lo quiere saber todo de Andy Warhol, basta con que se quede en la superficie: de mis cuadros, de mis películas y de mí mismo. Ahí estoy. No hay nada más detrás». Son palabras de Andy Warhol, tomadas de una entrevista que le hizo Gretchen Berg en 1966, quizás la mejor que le hicieron en toda su vida. Aquella cita apareció en el anverso del sello que el Servicio de Correos de Estados Unidos le dedicó a Warhol en 2002. A pesar de que no le gustaban las entrevistas —le hacían sentirse incómodo—, concedió muchas. Las mejores (en su mayoría inéditas en español) se reúnen en un libro que publica Blackie Books.
Andy Warhol debía ser la peor pesadilla para los entrevistadores: en ocasiones encendía su propia grabadora y preguntaba al entrevistador, otras veces se escabullía y respondía solo con monosílabos: sí, no... Vacilaba a sus interlocutores con ironías, evasivas y banalidades que desquiciaban a los periodistas, e incluso coqueteaba con ellos. ¿Cuánto tiempo dedica a sus cuadros?, le preguntó uno. «Nada... ¿De qué color tiene los ojos?», le respondió. Pero también hay conversaciones extensas y muy amenas. Como la charla erótico-festiva que mantuvo con Burroughs. Incluso Tracy Brobston se lo llevó de compras a Bloomingdale's —para él, el nuevo paradigma de museo de los 80— para entrevistarle. Le encantó la idea. Warhol fundó en 1969 la revista «Interview» y presentó un programa de TV, pese a su miedo escénico desde la infancia y su pánico a hablar en público. A continuación resumimos algunas de las genialidades sacadas de sus mejores entrevistas.
Latas de sopa Campbell: «Empecé a pintarlas porque era lo que comía. Durante veinte años, cada día he comido lo mismo, lo mismo una y otra vez: sopa Campbell y un bocadillo».
Arte pop: «Tiene más padres que Shirley Temple en todas sus películas. El arte pop consiste en coger el envoltorio y convertirlo en el objeto envuelto. Yo no soy el Sumo sacerdote del arte pop».
Rothko: «Es mucho más minimalista que yo. Sus cuadros son inmensos espacios vacíos».
Dalí: «Lleva bastante tiempo en esto, pero a menudo es difícil entender qué dice».
Por qué pinta: «Nunca quise ser pintor; yo quería bailar claqué».
Cine: «Ya no pinto, ahora solo hago películas, son mucho más emocionantes».
Muerte: «Me di cuenta de que la Muerte estaba presente en todo lo que hacía».
Elizabeth Taylor: «Ohhhh, Elizabeth Taylor, ohhhh. Es tan glamurosa...»
Marilyn Monroe: «Ella es una mujer bella y, si algo es bello, se merece unos colores bellos».
Brigitte Bardot: «Es una preciosidad. Es muy, muy dulce. Es mágica».
Objetivo: «Mi único objetivo es tener una piscina en Hollywood»
Contradicciones: «Me han llamado complejo, ingenuo, sutil y sofisticado. ¡Todo en el mismo artículo! Una grosería. Son descripciones contradictorias, pero yo soy un mar de contradicciones. No tengo una opinión rotunda sobre nada».
Museos: «Odio ir a museos y ver cuadros colgados de las paredes porque parecen algo sumamente importante y en el fondo no significan nada... O eso creo...»
Éxito y fama: «Jamás me planteé ser famoso, no tiene importancia. Hoy me siento igual que antes. No soy el exhibicionista que intentan vender los artículos».
Filosofía de vida: «Mi filosofía siempre ha sido: “De verdad no importa”».
Dinero: «Tampoco me quita el sueño, aunque a veces me pregunto dónde está. ¡Alguien lo acapara!».
Pelo plateado: «Cuando era joven, siempre quise mayor, y ahora que parezco mayor, quiero parecer más joven. Edie (Sedgwick) llevaba el pelo teñido de color plateado y le copié el pelo porque quería parecerme a ella. Siempre quise parecer una chica».
Medios de comunicación: «Nada escapa a ellos, influyen a todo el mundo. Son un arma muy poderosa. No distingo entre mi arte y los medios de comunicación. Creo que los medios de comunicación son arte».
Su madre: «Apenas hablo con ella. Solo me preocupo de que se tome las pastillas»
Deportes: «Paso la aspiradora y friego los platos. ¡Ésos son mis deportes!».
Atentado que sufrió en 1968: «En aquel momento no me pasó por delante todo lo que había vivido, como en un flash, ni nada por el estilo. Fue muy doloroso. Estaba tan drogado que tardé dos semanas en entender qué había sucedido. Nunca pienso en ello. Desde entonces ya no me reúno con personas rebosantes de imaginación».
Sexo: «Creo que es demasiado laborioso».
Amor: «No creo en el amor, más bien creo en el gustarse. No me he enamorado nunca».
Matrimonio: «Solo creo en él con el fin de procrear. Pero debe de estar bien, porque hace mucho que existe». Las mujeres más atractivas: «Bianca Jagger, Divine y Diana Vreeland».
Los hombres más atractivos: «Henry Kissinger, Jack Ford, Steve Ford y O. J. Simpson. Woody Allen no, por supuesto, pero hay quien se masturba con su imagen».
Walt Disney: «El primer artista que me influyó debió ser Walt Disney. Yo recortaba muñecas de Walt Disney. De hecho, quien me influyó fue Blancanieves».
Política: «No me interesa. Solo fui a votar una vez, pero me entró el pánico. No me decidía por quién votar». ¿Eres republicano o demócrata? «Ninguno de los dos».
Dios: «Supongo que creo en él. Me gusta la iglesia. En Nueva York hay muchas iglesias católicas preciosas».
Psiquiatra: «Fui una vez y no me volvieron a llamar. Me sentí desorientado. Pero entonces supongo que vino alguien y me llevó al cine, o me compré un sombrero nuevo, o algo así».
Nueva York: «Adoro Nueva York. Viajo mucho, pero no veo el momento de regresar. Creo que es el mejor lugar del mundo».
Su definición de artista: «Todo aquel que hace algo bien».
MADRID

miércoles, 3 de noviembre de 2010

LAS 8 PELUCAS DE ANDY
















La Fábrica edita 'Lady Warhol', con fotografías en gran formato de un Warhol travestido que le realizó el fotógrafo Chris Makos.
M.A - Madrid - 29/10/2010


Ocho pelucas, una sesión de dos días, 349 disparos y un modelo como Andy Warhol. Es la materia prima de Lady Warhol, un libro que reúne las imágenes de Imagen Alterada, uno de los proyectos más reconocido del fotógrafo estadounidense Christofer Makos (Lowell, Massachusetts, 1948).
Junio de 1981. Los dos artistas decidieron, sin mayor pretensión, entrar en una tienda de pelucas y hacerse con el material fundamental. Luego estuvieron esas 48 horas fotografiando a un Warhol trasvertido. "Estas fotografías de Imagen Alterada (...) son una especie de muestrario sobre la identidad y la identidad cambiante", cuenta Makos en el prólogo de la obra , "no trata sobre drags queen, ni sobre Andy travestido, ni siquiera sobre Andy Warhol: son el registro de una colaboración entre ambos, modelo y el fotógrafo. Es todo".
Makos pertenecía al círculo de amigos de Warhol. Y 29 años más tarde, le sigue interesando esa "conversación" en imágenes. "Veo en estas imágenes apertura y vulnerabilidad, y también la necesidad que Andy sentía de expresarse", sostiene. "Era un aspecto de sí que raramente exhibía en público, pero que recuerdo bien".
El proyecto tenía como referente la transfiguración que Marcel Duchamp hizo a su amigo Man Ray, en la fotografía titulada Rrose Sélavy. Makos, conocedor de esa obra (quizá por el breve tiempo en el que fue ayudante de Ray en la década de los setenta), expandió la idea original a las más de 100 fotos que se reúnen en Lady Warhol, con más pelucas, maquillaje llamativo y un Warhol con un semblante serio, que tan solo esboza una sonrisa en una de las fotografías.
"Chris Makos es el fotógrafo más moderno en América", decía de él Andy Warhol. La relación entre ambos era tan estrecha que fue el propio Makos quien le enseñó los primeros pasos en la fotografía, a este artista obsesionado por la reproducción de la imagen.
Imagen Alterada es uno de los proyectos más importantes de Makos (dos de las fotografías fueron adquiridas en 2007 por el Reina Sofía para su colección permanente) que ahora está implicado en el Hilton Brothers , su unión artística con el también fotógrafo Paul Solberg.
El libro que publica La Fábrica editorial reúne todas esas fotografías, por primera vez, en un "formato distinto, mayor, que las muestra bajo una luz nueva, más clara", asegura Makos en la presentación de la obra. (El País)