martes, 2 de agosto de 2011

LOS AUTÉNTICOS CACIQUES CULTURALES, COMO JORGE HERRERA DELGADO, EMILIANO HERNÁNDEZ CAMARGO, ELIA MARÍA MORELOS Y JAVIER GUERRERO, ATRÁS DE CORÍN MARTÍNEZ EN EL INSTITUTO DE CULTURA DE DURANGO (ICED). Respuesta a Corín y a Miguel Ángel Ortiz (Rasputín), del "Movimiento Urge Reestructurar el ICED".



Carta a Miguel Ángel Ortiz, Asistente de la Directora General del ICED, Corín Martínez H.

Durango, Victoria a 31 de julio del 2011
  
Miguel Ángel Ortiz
Funcionario del ICED
Presente.-

“Y dile que quiero que sepa
que quiero que lo sepa…”
Kill Bill Vol. II


En respuesta a su llamada telefónica en la cual de parte de la Ing. Corín Martínez Herrera nos manda decir su majestad que quiere vernos en una reunión privada, para dar luz verde a nuestros proyectos y peticiones; déjeme decirle en primer lugar que la justicia no está en venta. 
Nosotros representamos la voz de la inconformidad. Nosotros representamos a la voz del pueblo, de los cansados, de los hartos. Nosotros somos la voz  de las ideas de cambio y somos el viento del norte y la luz violeta que limpia los errores del pasado.
Ya no nos importan los proyectos que a principio de año le llevamos a la Ing. Corín. Ya no queremos hablar con ella, ni que nos reciba. La buscamos cientos de veces y sus puertas siempre estuvieron cerradas. Le hablamos cientos de veces por vía telefónica y nunca pudimos escuchar ni su voz. Claro nos ha quedado en todos esos rechazos a lo largo de meses y meses, desde el año pasado que la hemos buscado, que no dio ni iba a dar respuesta. Dígale que nos ha demostrado como trata a la gente y que hablar con ella no nos interesa.
En segundo lugar, no se trata de mí, Miguel, se trata de que no se necesita beber toda el agua del mar para saber que es salada; y mi caso no es más que una gota de las muchas que he visto y escuchado del trato que se le da a los artistas duranguenses.
Esto no se trata de ti, y tampoco se trata de Corín sino de lo que representa. Queremos que les quede bien claro: la dirección del ICED no es un trono. Ustedes no nos están haciendo el favor de “aprobar” (que nunca lo han hecho) las peticiones de la gente. Quiero que les quede bien, pero bien claro: ustedes nunca me han dado nada… y no soy la única. Mi caso es el caso de cientos de músicos, escritores, pintores, escultores, bailarines, actores, promotores culturales.
Nosotros estamos convencidos de que Corín no tiene la capacidad para ocupar ese puesto, porque lo hemos visto, porque jamás fue capaz de darnos una audiencia, porque su política es hacer política; porque no está para servir a la gente. Corín es incapaz de hacer una gestión de recursos para cubrir las necesidades de los artistas. No puede. No lo hizo. Y no digan que sólo tiene en el poder casi el año, porque ¿cuánto necesita para poner en orden al ICED? NO PUEDE PONER ORDEN porque piensa que ella está bien, y piensa que todo en el ICED es perfecto porque nunca recibe a la gente, porque nunca da la cara ni escucha las necesidades de los artistas. 
No somos un caso aislado. Hemos escuchado los testimonios de muchas personas que han sido vejadas en sus derechos. Hemos escuchado testimonios que van desde el plagio de proyectos hasta el desvío de los recursos de CONACULTA y de irregularidades desde menores hasta muy graves, en la comprobación de gastos. En cuanto a la administración de recursos humanos, no hay un esquema claro de las funciones que a cada uno corresponden, no hay un plan de trabajo bien estructurado. Los empleados no saben cuáles son sus funciones, sus responsabilidades o cuáles son sus decisiones, porque nadie puede tomar decisiones, solamente Corín, quien no sabe delegar autoridad.
Entiéndame Miguel Ángel, esto es por el bien de todos nosotros y de todos ustedes. Si el ICED fuera una casa tendría tantas fugas que estaría a punto de derrumbarse. Y eso es lo que queremos. Queremos que se acabe esa etapa de la cultura de Durango donde la gente tenía miedo de pedir, tenía miedo de hablar, tenía miedo de participar, tenía miedo de exigir; como si el ICED fuera una fortaleza medieval, cuyas catacumbas albergaban los intereses de un grupúsculo de gente que nada tiene que ver con la cultura. Corín representa la conservación de esa mecánica política del “tú te callas y yo te oprimo”. Porque eso es lo que está haciendo al mandarte a ti a pedirnos un precio. Ve y dile a Corín que la fe y la justicia del pueblo no tienen precio.
Nosotros no formamos parte de ningún partido político, ni de ningún grupo político-cultural, ni de nada; solo somos parte de la gente que sabe que urge una reestructuración en las estructuras y metas del ICED. Lo que estamos haciendo es por el bien de todos.



ATENTAMENTE

MOVIMIENTO URGE REESTRUCTURACIÓN DEL ICED
RENEÉ ACOSTA Y JORGE GUERRERO

sábado, 16 de julio de 2011

sábado, 9 de julio de 2011

ANTONIO LOPEZ EXPONE DESPUÉS DE 20 AÑOS DE NO HACERLO






Antonio López y la muerte

VICENTE VERDÚ

Todos los pintores españoles han pasado alguna vez por la criba o el rastrillo de la crítica más o menos severa. Todos menos acaso uno solo: Antonio López. Incuestionado, intocable, blindado por un extraordinario respeto de público y crítica.
Este pintor ha llegado a la madurez personal y profesional hecho casi un santo, honesto, humilde, autoexigente, ejemplar ante cualquier espectador devoto. No es raro, pues, que ante un personaje así, venido como del más allá, sus exposiciones tarden tanto tiempo en llegar y su actual presencia en el Museo Thyssen, tras 20 años oculto, se convierta en el gran acontecimiento del año. Hileras de feligreses convencidos de su milagrosa mano que nunca falla esperan en la cola persuadidos de su incomparable bondad. Y, efectivamente, Antonio López da lo que se espera que dé. Tanto como una panadería honrada, igual a sí misma, iguala siempre el saber y el sabor de la hogaza.
Merced a tanta tautología y taumaturgia juntas y presididas por el cuadro de la Gran Vía, Antonio López podría haber desaparecido ya y seguir muy presente su estela. O estar presente y haber desaparecido como autor, puesto que este equívoco entre el ser y no estar acaso haya sido su aura más productiva. Un López o un Erice demasiado presentes habrían quizás perjudicado sus famas, pero en la ausencia Antonio López se ha abrillantado y criogenizado. O ¿qué otra cosa distinta a la petrificación del hielo puede sentirse ante la actual antológica del pintor?
La casi totalidad de las figuras, las flores o las habitaciones, los colores o las expresiones, las texturas y los encuadres, son como secuencias de una muerte cenital, igual y segura de sí misma. Pero ni siquiera su imperfectibilidad ha matado los temas como suele ocurrir con los virtuosos de cualquier oficio que no dejan defecto alguno para la respiración del ser, sino que, en este caso, se trata de cadáveres deliberadamente causados por el pintor que, a fuerza de dibujar extraordinariamente ("inhumanamente"), ha creado muertos exactos y bajo el grafito.





De principio a fin, la exposición despierta admiración entre los rendidos visitantes y se debe, probablemente, entre otras cosas, a que mediante la multitud es posible contemplar a los muertos sin dolor alguno, tal como en un muy concurrido entierro. Estas figuras pintadas o esculpidas se portan, además, no como seres humanos fallecidos antes o a mitad del cuadro, sino seres humanos pintados directamente sin vida. ¿Zombis? ¿Difuntos a los que se les ha extirpado el alma?
No es fácil para cualquier autor tan dotado para su propio oficio como es el caso de Antonio López, aprovechar las holguras entre la representación y la realidad. Su virtuosismo cierra casi todas las juntas y la consecuencia es perder la voluble experiencia humana del intervalo.
De hecho, viene a ser tan exacto en sus dibujos que el dibujo no necesita pedirle cuentas a su ejecutor, ni necesita siquiera nombrarlo. La mano, en fin, no puede dibujar nada mejor para comprobar su deficiencia.
Dibuja tan bien Antonio López que incluso el escaso color de algunos de sus cuadros viene a ser como un incómodo, y no se diga nada cuando el color, en las flores o en algunas tablas, trata de hacerse importante.
Como parece patente a lo largo de la muestra, la máxima felicidad de este pintor es el dibujo limpio y en cuya prodigiosa precisión el lápiz se convierte en estilete. Solo el vacío o el blanco antes del trazo parece ser superior a su verdad. No pintar, no decir, no estar. ¿Una vida? La mayor parte de los cuadros y esculturas expuestos en la Thyssen son criaturas muertas, hijas de largas y meticulosas sesiones de taxidermista.
Así, bajo la excepcionalidad de su mano y el gran tino de su mirada, cunde la coloración blanquecina de la muerte. Muerte de losas y azulejos, muerte de nevera o de cuerpos tendidos hacia la autopsia inmediata, Cuerpos y paisajes helados que, al cabo, no tienen nada más que decir porque allí, a plena luz, se halla todo expreso, deliberadamente luminosos y transparente en el interior de una barra de hielo. (El País)




jueves, 23 de junio de 2011

ALÉRGICOS A LA CRÍTICA Y A LA AUTOCRÍTICA


Flores para los muertos I /(arte digital de Fernando A.C.)

Flores para los muertos I
Fernando Andrade Cancino

En 1966, además de actuar en la “La Olla” de Plauto, dirigida por Manuel Rodríguez Vizcarra, en “Los Hombres del Cielo”  de Nacho Retes, bajo su dirección, o en  “Silencio pollos pelones”, de Carvallido, dirigida por Luís Martín, o de apoyar la tramoya de “Dos docenas de rosas escarlata”, “Cianuro sólo o con leche”, “Fando y Liz”, y otras obras en el Teatro Arlequín de Monterrey, al terminar cada función íbamos a La Cabaña con Rubén González Garza, Luis Martín, Gerardo Maldonado, Ubaldo y Homero Wimer, Gustavo Samoano, Amanda Obregón, Lacho Salinas, y otros amigos actores y directores de escena para hablar de teatro. Con Alba Salas y Rosita de Salas, a inicios de los 70´s actuamos en entremeses cervantinos y ensayamos a Lorca –Yerma-. Luego, además de la pintura, que iniciamos con el Maestro Montoya de la Cruz en 1954, vino la poesía, primero con Evodio Escalante Betancourt, Edgar Mijares y Uriel Martínez, y en el 77 con Palomo (Nestor Feliciano Palomo Bejar, hermano del caricaturista, ambos chilenos) y sus paisanos, como Roberto Bolaño, quien cuenta lo que entonces hacíamos los jóvenes en la capirucha: “escritura automática, cadáveres exquisitos, performances de una sola persona y sin espectadores, escritura a dos manos, escritura masturbatoria (con la derecha escribimos, con la izquierda nos masturbamos, o al revés los zurdos), poemas-novela,  mensajes de sólo tres palabras escritos en las paredes (“Palomo te amo”), diarios desmesurados, mail poetry, poesía conversacional, antipoesía, poemas en prosa policiacos (se cuenta con extrema economía una historia policial, la última frase la dilucida o no), parábolas, fábulas, teatro del absurdo, pop-art, haikús, poesía-desesperada, poesía beat, poesía sanguinaria (tres muertos como mínimo), poesía pornográfica (variantes heterosexual, homosexual y bisexual), teatro Nô proletario”; real visceralismo, foto-realismo, hiperrealismo (Alfonso de Neuvillate consideró en 1975 mi pintura como el “último canto del hiperrealismo en México”). Y cine, con Edgar Mijares, Marcel Sisneaga y Alba Salas, entre otros, ganando dos veces el premio Luis Buñuel de Super 8 en Zacatecas (con “La muñeca fea” e “Intervista”)

Flores para los muertos III

Uriel Martínez, amigo desde entonces, dirigió la revista “Poesía” de la facultad de Filosofía y Letras, un corto tiempo, pues creo que lo renunciaron cuando en ella me publicó el poema “La solterona”, que escribí de un jalón, luego nos dijeron -y nos dimos cuenta-, que era un fragmento textual de un poema de Octavio Paz, que me había aprendido de memoria hacía tiempo, pero eso se me había olvidado, no así el poema, que decía: “Mejor la castidad/ flor imperfecta/ el difícil diamante de los santos….”: Un día amanecí “inspirado” y lo escribí como si fuera mío.
En el D.F. mucho teatro en el CADAC(Centro de Arte Dramático, de Héctor Azar, con sucursales en Coyoacán, D.F. y Atlixco, Puebla), con amigos como Héctor Azar, Nacho Orozco y Víctor Guzmán, -generalmente como espectador, y Uriel como crítico teatral colaborador de La Jornada-, mucha pintura, exposiciones, bienales, y hasta premios nacionales como el de Arte Joven (más crema para nuestros tacos, ah!, y aprovechemos para que saquen nuestra foto y hacernos publicidad gratuita), y diseño gráfico e ilustración. Luis Zapata me encargó la portada de la primera edición de “El vampiro de la colonia Roma”; a la fecha he cuidado la edición de aproximadamente 200 libros, seis o siete de ellos de dramaturgia, ilustrados con fotografías tomadas de imágenes de mis libros de arte, y organizado numerosas exposiciones de artes plásticas.


Flores para los muertos IV


Respecto a las actividades teatrales en el ICED intervine, coordinando, la rehabilitación del Teatro Victoria, y la conclusión del Teatro del Museo del Niño. Desde hace mucho observo que hay personas y grupos que hacen uso patrimonial de instituciones oficiales, y veo que la crítica -la cual ejerzo desde que Luis Ángel Martínez me pidió diseñara el Suplemento Cultural del Sol de México a inicios de los 80´s del siglo veinte (y el Suplemento Político), en los cuales publique mis primeros trabajos sobre cultura, arte, letras, política, etc.-, decía, veo que la crítica generalmente es molesta -cuando no se echa incienso-, y así me he ganado varios enemigos, aunque luego algunos vienen a pedirme un texto o comentario escrito de su obra, otros, francotiradores y chantajistas, acaban exigiendo “apoyos”.
Cito, como Borges, a Mr. Jhonson; “Caballero, no levante la voz, mejore sus argumentos”. Opino con sentido crítico, y lo constato con las críticas a algunos actores, que los hay que no saben modular la voz, y sólo gritan, cobijando a su personaje con el trabajo de los demás actores, a los cuales convierten en comparsas que los elevan en angarillas. Si no se sabe leer correctamente un texto de crítica de cuartilla y media publicado en un semanario, ni darse cuenta de cuál párrafo es una cita, y cuál no, menos se puede analizar un texto teatral y en consecuencia interpretarlo. El trabajo actoral-grupal de lectura, análisis y comprensión de un libreto, es elemental  (como escribir sin caer en lo vulgar cuando nos dirigimos a la opinión pública).
Ya de regreso en Durango, luego de un periplo-diáspora-desarraigo, de 33 años (con breves estancias en Durango), se publicó “Zona de Silencios” -y el poemario “Grito en el Cielo”-, con una recopilación de críticas de arte escritas y publicadas a lo largo de un lustro. Hoy, aunque fuera de nuevo funcionario, mi locura no está en los presupuestos, ay, las vueltas que llega a dar la vidorrea, “mi locura no está en los presupuestos” (en la defensa de la cultura, y de la libertad de expresión, “irá mi puesto en prenda”).
Yo deseo éxito a los creadores; actores, directores, pintores, poetas, bailarines, escultores, artesanos, –gloso nuevamente a Bolaño (“Los detectives salvajes”) quien cita al estridentista Maples Arce-, “A los que aún no han sido maleados por el oro prebendario de los sinecurismos gobiernistas, a los que aún no se han corrompido con los mezquinos elogios de la crítica familiar y con los aplausos de un público poco exigente, a todos los que no han ido a lamer los platos en los festines culinarios del ego, para hacer arte con el estilicidio de sus menstruaciones intelectuales, a todos los grandes sinceros, a los que no se han descompuesto en las eflorescencias lamentables y mefíticas de nuestra autofagia con hedores de cantina, a todos ésos, los conmino en nombre de la vanguardia actual, a batirse en la lucíferas filas de la creación”
Y sí, de los señalamientos de nuestros críticos, rescato para mí como verdades –igual que Uriel-, lo siguiente: soy ignorante -“digo pendejadas”- y cobarde. Quiénes nos increpan se confunden (porque no leen bien o porque un escrito se presta a la confusión ya que puede parecer que entrevisto a Uriel, y sólo lo estoy citando) Y efectivamente, no conozco a fondo (pero sí por encimita) los procesos de un montaje teatral. Sigo creyendo que una farsa debe ser algo sutil y fino, para no correr el riesgo de convertirse en burlesque.     

Flores para los muertos V

martes, 17 de mayo de 2011

PRECIOS DE OBRAS DE ARTE CONTEMPORÁNEO

(Precios de obras de arte contemporáneo)

Avelina Lésper


La feria de Dallas, Texas se realiza en las mismas fechas en que sucede MACO en la ciudad de México, pero la curiosidad de ver otras galerías y comparar precios me empujo a ir a Dallas. Esta feria es “muy conservadora” para los que buscan el último grito en arte basura -o sea las mismas cosas de siempre pero con nombres nuevos-. Ahora esta feria no es de una capital, es de una ciudad, y en sus propuestas, precios y seriedad da un paso más allá del que ya se estancó MACO.
Para empezar no son stands, son galerías, cada expositor construyó su espacio con escaparates, muebles y diseño arquitectónico. El ambiente es casi museístico. Y lo más importante, no hay que andar persiguiendo a los galeristas para pedir precios, la gran mayoría de las obras tienen una cédula con el precio incluido y las listas están lugares visibles. El trauma tan cursi de que hablar de dinero es de “mala educación” en MACO es un código de conducta, los galeristas esconden las listas, te revisan a ver si tienes aspecto de comprador y se cuidan como si los precios fueran información incriminatoria para ser utilizada en su contra. Y sí, los precios son más caros en México, ¿por qué? porque la gran mayoría de obras de arte contemporáneo se compran por estatus, no por gusto, entonces el precio alto supone la validación del artista, es caro, por lo tanto es arte.
Estos son algunos precios y obras de Dallas, todo en dólares:
Demian Hirst, sus “pinturas” de centrifugadoras con mariposas pegadas 575 mil, ninguna se vendió. Una novedad que llamó mucho la atención, José María Cano –ex Mecano- encáusticas de 3 X 3 metros, con imágenes de anuncios de prostitución de periódicos, realizadas con todo detalle y en relieve, unas de 25 mil y otras a 55 mil. Verve Gallery: Jasper Jones, Periscope I, litografía, 35 X 56 pulgadas, edición de 65, firmadas, 45 mil; de Rauschenbergh, Soviet American Array V, intaglio en 16 colores, edición de 59, numerada y firmada, 50 mil; Andy Warhol –no compren warhols, la mayoría son falsos, los imprimen en Las Vegas- $ Quadrant, serigrafía, serie de 56, “firmadas y numeradas”, 90 mil.
Muy buena pintura, gráfica y dibujo, técnicas modernas y materiales renovadores, es alentador ver que la pintura hace un esfuerzo por destacar con propuestas arriesgadas:
Peter Waite vistas realistas del interior del metro de Paris, óleo en panel, 18 mil.
Wiston Wachter Gallery, Ethan Mourrow, dibujos de gran formato en grafito 19 mil.
En Chris Worley Gallery, de Paul Manes, Djinn, unos cuencos en sepias, blancos y goteo de color, óleo en lienzo, 20 mil.
Jerald Melberg Gallery, dibujos en grafito de Susan Grossman, 16 mil, gran formato, una ciudad nocturna en movimiento, calles, automóviles.
La extraordinaria pintora china, Hung Liu, gran formato con polímeros de alta densidad, hace capas en la pintura, imágenes de coreografías comunistas, retratos de princesas milenarias, de 7 mil a 38 mil, tenía obra en varias galerías.
Alan Macdonald, pintor escocés, obras de influencia flamenca, retratos con elementos contemporáneos, tal vez de lo mejor de la feria, todo vendido, 4,400 los pequeños y 15,500 los grandes.
Los neones, ahorre y mándelos hacer con su electricista, nadie va a notar la diferencia, pero si decide dárselas de rico y moderno: Tom Hollenback, Green Flume, neones, acrílico y tablas de pino, 2 mil
dela Andea Blue Alchemy, tiras de neón azul enredadas con diversos objetos de tlapalería, 4 mil.
Francois Morellet, 40 mil, ha expuesto en el Louvre y en el Pompidou estas naderías.
De Valerie Export, collages, realizados con fotos que tomó a enfermas en hospitales, -mucho más interesantes que sus performances- 10 mil cada una, edición de 5.
Sigue la ingenuidad de creer que la tipografía en un soporte es arte, Mark Gonzales, letreros grafiteados en espejos, 6 mil en Zach Feuer Gallery .



La noticia fue Ultra Violet, la musa de Warhol que presentó el documental de las fotografías que Willam John Kennedy le hizo a Andy y a Robert Indiana trabajando en su taller, un reciente descubrimiento, tenía esos negativos perdidos en su casa y en la memoria, la galería Colton & Farb vendía la primera impresión de las fotografías. La ancianita Ultra Violet llegó con una peluca púrpura, los