martes, 6 de septiembre de 2016

Kultura Y Kaos




                                 http://www.calameo.com/read/00488208322114f1b011e

jueves, 1 de septiembre de 2016

MI NUEVO LIBRO: "KULTURA Y KAOS"

KULTURA Y KAOS

Este libro es una amalgama de textos diversos: crónicas,  memorias, historia, crítica y ensayos sobre el devenir del arte y la cultura en Durango, publicados en diversos medios a lo largo de los últimos veinte años. Incluye algunas semblanzas de creadores durangueños notables, y exabruptos personales ante el caos que aquí y allá hemos vivido como amantes del arte y la cultura animi (cultivar el alma).
En varios ensayos parafraseo, cito o gloso, sin mencionar mis fuentes, autores como Harnold Hausser o Mario de Micheli, y pocos más, (a muchos que cito sí los menciono) que leí y leo una y   otra vez: para preparar las clases de Historia y Teoría del Arte y del Diseño que impartí durante 25 años (EDINBA-UAD-CCAC); para trabajos de mi maestría en Historia del Arte (UNAM); y para preparar algunas conferencias y seminarios (INBA-UJED). Los he leído una y otra vez y citado en mis clases y conferencias hasta impregnarlos en mi memoria. La hipótesis de que “el arte vive del arte” es aplicable a la literatura; poesía, ensayos, crítica del arte, etc.  No podría saber lo que se ha vivido en ésta tierra más allá de los últimos setenta años, de no ser por mis lecturas, por los libros de autores que vivieron hace ochenta o dos mil años.
Una ola de acontecimientos, complejos y casuales, de eventos relacionados con el arte y la cultura en Durango, y con el gusto por las bellas artes y las humanidades, con la alta cultura, más que con el conjunto de saberes, creencias y pautas de conducta de nuestra sociedad,  me llevó a titular este libro KULTURA y KAOS: Kultur es cultura, en alemán, y Khaos es caos, en griego; me permití entonces dos pequeñas licencias literarias para nombrar el libro.
Como se leerá, el eventual caos institucional que a veces se ha dado en nuestro estado ha tenido que ver con una ola de acontecimientos que alteraron o modificaron nuestra vida cultural y artística: cualquier fenómeno del universo, por insignificante que sea, tiene el potencial de desencadenar una ola de acontecimientos que alteran el sistema completo.


Veamos







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sábado, 23 de abril de 2016

LIGHT ART



ARTE Y DESPOTISMO

CULTURA: ARTE Y DESPOTISMO

Fernando Andrade Cancino

He experimentado en diversas ocasiones, junto algunos colegas, el desdén y prepotencia de diversas autoridades burocráticas de instituciones culturales, salvo honrosas excepciones.   Me ha tocado ver desfilar, desde 1977 en el INBA, donde trabajé 20 años, hasta 2010 -en el Conaculta, el ICED y el IMAC, donde también fui parte de la burocracia durante 6 años en dos períodos de tiempo- un sinnúmero de funcionarios de éstas instituciones, particularmente en Conaculta, que pasan de una dependencia oficial a otra como peces en el agua, aún y cuando su experiencia en educación artística, producción, promoción y difusión cultural, mantenimiento, restauración y conservación de monumentos, sitios y obras de arte haya sido nula o casi.    Mujeres y hombres que se desenvuelven muy bien en las altas esferas del poder, en las grandes inauguraciones de exposiciones internacionales celebradas en el extranjero, o en los monumentales recintos sagrados del arte de la capital del país. Los he visto codearse con presidentes y damas de la alta burguesía, con grandes coleccionistas y grandes millonarios, algo que sinceramente me ha hecho sentirme apabullado e inferior debido a que muchas veces no he tenido zapatos que no sean tenis, para asistir a tan espléndidos eventos, donde los creadores seguimos siendo vistos como un mal necesario a fin de justificar sus trabajos y onerosos sueldos.
He visto y convivido también a lo largo de mi vida con creadores pobres, con humildes estudiantes de arte,  con maestros de educación artística que se autodenominan “pobresores” y con arqueólogos, restauradores, tramoyistas, escenógrafos, diseñadores, músicos, balilarines, actores, etc. a los que no les va codearse con las élites culturales, ni con los picudos que dirigen las instituciones para el arte y la cultura, ni entienden que su trabajo es usufructuado por otros, y sólo se preocupan de crear y trabajar sin tener siquiera la esperanza de recibir algún día reconocimiento a su labor, sino sólo su modesto salario.
He vivido en un Durango injusto con sus artistas, ese que espera a que pasen cincuenta años desde su muerte para entonces hacerle algún homenaje demagógico, ese que esperó a que los propios creadores nos organizáramos y autofinanciáramos para crear la primer Casa de la Cultura local, ese que descuidó y llevó al anquilosamiento una Escuela de Pintura, Escultura y Artesanías que algún día obtuvo grandes reconocimientos, ese que invitó a un gran creador para donar su obra en un museo que llevara su nombre, Guillermo Ceniceros, para luego desmontar la mitad de esas obras dejando -hace tiempo- su museo en una casa rentada y sus creaciones casi en el olvido, ese que reparte migaja entre los artistas para que se pelen entre ellos por esos supuestos apoyos, ese que ha cooptado  voluntades artísticas y  sustituido el público por aduladores profesionales, ese que ha mandado al desarraigo a sus más importantes creadores, ese donde el trabajo de los creadores es requerido para justificar el trabajo falaz y despótico  de una camarilla de pillos, de burócratas inútiles, que convierten a veces la cultura federal, estatal y municipal,  en una ficción de pesadilla.
He soñado en la guerrilla cultural, en que los creadores tomen las riendas de las instituciones de cultura, en el trabajo colectivo y la autogestión, en la derrama de recursos para crear nuevos públicos, nuevos lectores, nuevos estetas, nuevos monumentos y obras de arte urbanas, nuevos teatros -sin dejarlos abandonados como el Teatro del Niño, que le costó tanto a Conaculta- y escuelas de educación artística profesional, nuevos museos y galerías, nuevos creadores que entiendan las nuevas funciones del arte.   He soñado que los recursos se dedican para incrementar la calidad y cantidad de la producción artística, he soñado que la nómina burocrática desaparece o se reduce a un mínimo y esos recursos enormes se destinan para becas a estudiantes humildes, para financiar la producción, distribución y consumo del arte y la cultura, he soñado en instituciones de puertas abiertas, democráticas y populares, en audioramas y conchas acústicas funcionando, en parques donde los creadores exhiban sus propuestas, en adquisiciones de obras destacadas por parte del estado para formar colecciones que habiten en nuevos museos, en conciertos sinfónicos al aire libre, en bienales, en concursos estatales no manipulados por camarillas que imponen cronistas, directores, secretarios, y sus turbios intereses.  
Pero me he encontrado con la insensibilidad y la incultura, con la nula apreciación de las artes de parte de gobernantes y de algunos burócratas de la cultura, con el despotismo y la inacción, con la simulación y la corrupción, con la falta de democracia, con el autoritarismo y la cooptación.   
No veo más salida, después de tantos años, que el silencio, que el dejar que las cosas caigan por su propio peso y esperar a que algún día los creadores se rebelen y tomen lo que por derecho les corresponde, los espacios que el pueblo ha creado para el arte y la cultura, y arrojen de una vez para siempre a funcionarios que deberían no sólo ser cesados, sino guillotinados por su actitud de criminales ilustrados.
Me da más o menos lo mismo si el INBA, CONACULTA. el INAH, etc. siguen existiendo o desaparecen fusionándose en un una Secretaría de Cultura.  No apoyo ninguno de los que se candidatean para dirigir las nuevas o las viejas instituciones, y no me interesa decirle a nadie en el futuro que yo lo apoye para llegar a tal o cual puesto.   En el INBA fui “pobresor” explotado durante 20 años, en la SECYD de Durango durante dos como prestador de servicios profesionales de un museo, se me trató con displicencia, de modo que también me da lo mismo si el ICED vuelve a ser –como en el período de De la Riva- una institución inútil, y el lugar del actual director ocupado por otro burócrata de la cultura.
Lo que no me da lo mismo es que los creadores sigan actuando como priístas, metiéndose zancadilla uno a otro para ganar la carrera hacia puestos burocráticos, para obtener subsidios migajas, para pasar a formar parte de los favorecidos sexenales, porque eso va en detrimento de la creación artística.    No me da lo mismo que se otorguen becas a los hijos, amigos e incondicionales, o a los dóciles que luego explotan con trabajos extraordinarios, no me da lo mismo que los artistas sean mansos, sumisos, y a veces rastreros al  tratar de obtener beneficios personales.   Tampoco me da lo mismo que los recursos de todo un pueblo se dilapiden en emplear a familiares, a compadres y amantes, y que se usen en contra del arte y la cultura verdadera y sólo sean instrumento de control y poder.   

No tengo más propuestas que las que he señalado en mis artículos, en mis libros (Kultura y Kaos), en mis conferencias, en mis clases, y si estas han caído en el vacío no me importa, yo seguiré insistiendo en lo mismo, como insistí hace 25 años en: transformar el internado Juana Villalobos en un espacio cultural; crear más Casas de la Cultura, sembrar palmeras; en invitar como antes a Ceniceros, a otros artistas a donar obras para  nuestros museos, y que éstas se exhiban permanentemente en lugar de tenerlas siempre embodegadas; en colocar esculturas monumentales de nuestros artistas en  las vialidades de la ciudad; en fomentar la crítica y la autocrítica entre los creadores; en formar colecciones de arte de artistas locales; en repatriar las obras de Zárraga; en no perder las esperanzas en que el próximo gobierno estatal logre sacar a flote lo mejor de nuestro arte y cultura; en  proponer la disminución de las nóminas de intermediarios entre los creadores y sus públicos; en dedicarnos a la creación alejados de grillas, de eventos protocolarios de funcionarios que se autopromocionan, fomentando la organización de la sociedad civil y de la iniciativa privada, tan pobre en estos lares, o, finalmente, como propuse también en algún texto, en  abandonar todo intento de trascender, trabajar en silencio y no esperar a que después de cincuenta años de muertos se nos haga algún homenaje demagogico.ico.  

viernes, 10 de julio de 2015

El Crítico como Artista/ El Artista como Crítico (Breve ensayo de Fernando Andrade C.





EL CRÍTICO COMO ARTISTA /

EL ARTISTA COMO CRÍTICO

Fernando Andrade Cancino

“No existe en el mundo real nada tan bello como las fantasías
que alberga quien ha perdido la cordura”,
escribió Haruhi Murakami  en
De qué hablo cuando hablo de correr.


Para Óscar Wilde –de quien glosaremos
extensamente su ensayo El Crítico como
Artista-  el poeta no es sólo el vidente
que ve menos con los ojos del cuerpo
que con los del alma, sino un cantor genuino
que se repite a sí mismo una y otra vez cada
verso, hasta adueñarse del secreto de su melodía.

Todos tenemos las mismas dolencias de los poetas, y estos nos prestan su melancolía. No hay pasión que no puedan sentir, ni placer que no sean capaces de gozar; en sus manos está nuestra libertad y el momento de nuestra iniciación.

Así como la naturaleza es la materia luchando por convertirse en espíritu, así el Arte es el espíritu expresándose bajo la forma de la materia, de ahí que aun en la más baja de sus manifestaciones, hable a la vez a los sentidos y al alma.

El fin del arte es crear un estado del alma, y hacer –y rehacer- al mundo.

Vivimos hoy en una época de superatareados e infrainstruidos, en que la gente trabaja tanto, que acaba volviéndose -o acaban volviéndola- ignorante. El modo más seguro de no saber nada de la vida es el de ser útil, trabajando como esclavo.

Sí, la forma objetiva es la más subjetiva. El hombre es menos él cuando habla como su propia persona, pero con una máscara dice la verdad.

El crítico es un artista como los que ahora llamamos creadores, cuyas obras a veces no tienen otro valor que suministrarle a éste, al artista, nuevas modalidades de pensamiento, o sentimientos, que originan mundos alternos y/o alterados de expresión, y bellezas distintas y más perfectas.

Cada modalidad crítica es, en su más alto desenvolvimiento, un estado del alma que cambia o rehace al mundo. Pero en cuanto se ha encontrado la expresión adecuada de un estado del alma, parece que ésta debiera dejar de existir para siempre.

Ayer fue el Realismo lo que nos sedujo, luego vino el Impresionismo, el Fauvismo, el Cubismo, Surrealismo, Pop Art, Hiperrealismo, etcétera. Obtuvimos de éstos, nuevos estremecimientos que fueron su objeto a producir; los analizamos, los explicamos, los vivimos, y… nos cansamos de ellos.

Las antiguas modalidades de creación persisten sin embargo, lo vemos tanto en esta ciudad como en todo el mundo. Los artistas se reproducen a sí mismos -o unos a otros- con tediosa reiteración. Pero la crítica busca y promueve siempre el movimiento y la continua evolución.

Naturalmente, cada arte tiene su gramática y sus materiales. No hay misterio alguno ni en uno ni en otro. Pero, en tanto que las leyes sobre las que descansa el arte, pueden ser fijas y ciertas, para alcanzar su verdadera realización estas tienen que romperse, o ser elevadas por la imaginación a tal punto de belleza, que parezca algo excepcional.

La técnica en realidad no es otra cosa que la personalidad. Esta es la razón por la que el artista no puede enseñarla, ni el discípulo aprenderla, y de que, en cambio, el crítico del arte pueda comprenderla. Para el poeta sólo hay una música verbal: la suya. Para el pintor, sólo hay un modo de pintar: el que él emplea. Pero el crítico aprecia todas las formas y modalidades.

Los temas al alcance de la creación cada día son más limitados en variedad y extensión. Si la literatura creadora quiere perdurar, no tendrá más remedio que hacerse más crítica de lo que es en la actualidad.

Los antiguos caminos y las carreteras de antaño han sido demasiado frecuentadas. Su encanto ha desaparecido bajo las pisadas de tantos, perdiendo ese elemento de novedad y sorpresa que tan esencial es en la ficción. El que quiera actualmente conmovernos, tendrá que darnos un telón de fondo absolutamente nuevo para revelarnos el alma del hombre en sus más recónditos engranajes e intimidades.

Los tiempos cambian, y como ha sucedido desde la prehistoria, los nuevos descubrimientos –aun viniendo de estados alterados de la conciencia- abren más las puertas de la percepción al infinito-eterno del espacio-tiempo.

Hay palabras para tocarnos el corazón y el alma con un exceso de sentimientos. Nos hacen entrar en contacto con nuestra humanidad y nuestra empatía. También hay versos que están hechos para tocar nuestra mente y poner a trabajar nuestros engranajes mentales, para despertar y expandir nuestra conciencia. Son los que tienen que ver con nuevas preguntas, sobre las que pocos reflexionan, pero que nos interrogan a todos,  marcan nuestro despertar, y nos empujan a ver la vida y nuestra existencia de una manera diferente.

La estética está por encima de la ética. Pertenece a una esfera más espiritual.

Discernir la belleza de una cosa es el punto más alto al que podemos llegar. Hay belleza en el drama, en la tragedia, en la comedia… El mismo sentido del color, del tono, es más importante para el perfeccionamiento del individuo que el sentido del bien y del mal. La ética, como la selección natural, hace la vida posible. La estética, como la diversidad sexual, cultural, de costumbres y tradiciones, de tecnologías y medios, hace la vida amable y maravillosa, llenándola de formas nuevas y dándole progreso, variedad y mudanza.

Cuando alcanzamos la verdadera cultura logramos esa perfección que los santos soñaron, la de aquellos para los cuales el pecado es imposible, no porque pronunciaran los votos de renunciación del asceta, sino porque pueden hacer cuanto se les antoje, sin herir el alma, para rehacer el mundo.

El alma es capaz de transformar en elementos de una experiencia más rica aquellos actos y pasiones que en el vulgo serían vulgares, innobles en el ignorante y viles en el impúdico. ¿Es esto peligroso? Sí, es peligroso; todas las ideas son peligrosas. Todo arte es inmoral y todo pensamiento peligroso.

La crítica es a veces más creadora que la creación, revela en la obra de arte lo que el artista no percibió poner en ella: también es injusta, insincera y nada razonable, valora al arte como mentira: los antiguos historiadores nos dieron deliciosas ficciones en forma de hechos; muchos novelistas modernos nos ofrecen los hechos más insípidos a guisa de ficción. La mentira en la poesía es arte: el cuento de cosas bellas e inexactas, es el fin propio del Arte.

El crítico es un soñador cuyo castigo, y premio, es ver la aurora –luego de pasar la noche en vela- antes que el resto del mundo.