viernes, 28 de diciembre de 2012

miércoles, 24 de octubre de 2012

miércoles, 29 de agosto de 2012

ARTE DIGITAL Y CULTURA MAINSTREAM por Fernando Andrade Cancino

Eclipse en Malinalco I


El número 164 de afondo se ilustró con obras de mi autoría realizadas como Arte Digital para el blog http://md22artemultidisciplina.blogspot.mx/ , editado por la colega, pintora y escultora michoacana, Ireri Castro, en el que participamos 7 creadores de distintos estados del país.  Enseguida una breve explicación de lo que el Arte Digital representa para mí: Materiales, técnicas y procesos utilizados en el arte de la pintura evolucionan en base al proceso civilizatorio de la humanidad. El artista hechicero del paleolítico elaboraba sus colores él mismo moliendo vegetales y minerales, usaba huesos huecos de pescado como atomizadores de boca, pieles de animal y sus dedos y manos como brochas y pinceles, las paredes de roca de las cuevas como lienzos.  El arista sacerdote del neolítico que descubre la abstracción y crea los primeros los símbolos, signos y señales, mejora sus utensilios de trabajo, ligando arte y religión, vínculo que estará vigente miles de años en todas las culturas. Hasta la Edad Media el propio artista plástico preparó sus colores, papeles, pinceles, tablas y lienzos, aunque ya con ayudantes artesanos agremiados por el oficio. En el Renacimiento, y hasta el Barroco, crece el número de ayudantes  que preparan los materiales de apoyo, y surge una especie de clúster o cadena productiva que les provee pieles para los pinceles, minerales y vegetales, químicos y solventes, linos y maderas preparadas para pintar. Otros ayudantes cuadriculan lienzos y amplían los bocetos de los maestros, o ayudan a pintar primeros planos, paisajes en lontananza, anatomías, etc.
Con la Revolución Industrial, desde el Neoclasicismo hasta inicios del Pop Art a mediados del S. XX, las tiendas de materiales para artistas, las fábricas de estos materiales, ahorran parte del proceso creativo a los pintores, que ahora usan proyectores y fotografías como antes los bocetos en la composición y realización de sus obras.
En la segunda mitad del S.XX el artista usa la serigrafía industrial para multiplicar sus obras, sumándola a las artes gráficas que anteceden al diseño gráfico, y al arte pictórico, como antes el grabado y la litografía.  El uso del aerógrafo se divulga y la fotografía es ya considerada parte de las artes visuales, así como el cine y el video. 
La era cibernética, y con ella el Arte Digital (pictórico y gráfico; estático o en movimiento), alcanza a finales del S. XX e inicios del S.XXI su madures, iniciando éste  su periplo como parte de la cultura mainstream, o cultura del gran público, que va arrebatando la vida cultural a la pequeña minoría que antes la monopolizaba, democratizándola, poniéndola al alcance de todos. Esta cultura nueva pone sus contenidos en sintonía con la modernidad, con los grandes inventos científicos y tecnológicos de la vida contemporánea.  En este proceso  la creación de las redes sociales y la universalización del Internet han hecho que la información rompa todas las barreras y se hayan puesto al alcance de todo mundo todos los dominios de la comunicación, del arte, de la política, del deporte, de la religión, etcétera.
El Arte Digital sin embargo no destruye el pasado del arte -como sí destruyen las ciencias -con su progreso- lo viejo, anticuado y obsoleto-, sino que construye sobre él y a la vez lo alimenta, de modo que a pesar de ser tan distintos y distantes, un Velázquez está tan vivo como un Warhol. Cervantes sigue siendo tan actual como Vargas Llosa.
Vemos así que la cultura puede y debe ser también experimento, a condición de que las nuevas técnicas y formas que introduzca la obra artística amplíen el horizonte de la experiencia de la vida y generen valores estéticos inéditos que revolucionen nuestra sensibilidad.

Eclipse en Malinalco II



jueves, 24 de mayo de 2012



Aquí estuvo Duchamp
cONFERENCIA IMPARTIDA EN EL SEGUNDO CONGRESO NACIONAL “LAS ARTES PLÁSTICAS Y VISUALES EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO” OGANIZADO POR SOCIEDAD DE ALUMNOS Y LA ESCUELA DE PINTURA, ESCULTURA Y ARTESANÍAS DE LA UNIVERSIDAD JUÁREZ DEL ETADO DE DURANGO
Fernando Andrade Cancino
“Uno de los saldos intocados del régimen priista que nos ha dominado 70 años (80 en Dgo.), es la certeza –escribió Luis González de Alba en “El Priísmo en la cultura”-, nacional-revolucionaria, de que el gobierno debe tener una política cultural. Y que eso significa promover a los artistas con becas para darles oportunidad de entregarse por completo a su obra creativa, espacios para exposiciones, financiamiento del cine y el teatro, atención y seguimiento a cuanto nombre pueda algún día ser renombre.
“Por supuesto, tener una política cultural trae beneficios, no al país, sino al gobierno. Lo sabían los Medici y los papas del Renacimiento. Lo gastado en política cultural es una inversión que ofrece al gobierno buenas tasas de interés porque la elite cultural tiene acceso privilegiado a los medios, escritos y electrónicos. Gobierno que pierde a ese par de centenares de abajofirmantes notables, es gobierno derrotado.
“Que el gobierno deba tener una política “cultural”, cuando por eso se entiende participar en la producción de cine, literatura, teatro, pintura, escultura, música, danza y otras manifestaciones, no es sino la expresión del deseo infantil de que nunca nos falte un padre que nos mantenga.
“Cuando se habla de “política cultural” se está pensando en las diversas expresiones del arte. Y no veo por qué los fondos públicos deban desviarse a alentar la creación de obras que están más reguladas por la moda que por lineamientos objetivos.
“Sin entrar a definirla, todos sabemos lo que significa “ciencia”. Pero hace tiempo ya no sabemos dónde comienza y termina “pintura”, “música” y otros lenguajes, como el video, la instalación o eso que llaman “performance””.
 “Los albañiles viven de su trabajo, pero los escritores exigen que los mantenga el gobierno; los pintores de brocha gorda cobran y sus clientes pagan, ¿por qué debe ser distinto con el cuadro? Todos pagamos sin discutir el cine, pero el teatro debe estar a cargo del gobierno, o sea a cargo de quien paga impuestos.
“La cultura deja de ser el conjunto de conocimientos propios de un pueblo en una época, para ser algo definido por una elite social que va desde los mimos de las plazas, o del corredor Constitución, a los “performanceros” punks, hasta el pintor cotizado en Puerto Vallarta o Guadalajara.
“Se abren pues dos tareas imposibles: una, definir, en estos tiempos, qué es arte y qué no lo es, y otra, quiénes deben ser los jueces que definan quién merece que lo mantenga el gobierno.
“No tenemos una definición para arte, como la tenemos -así sea intuitiva- para ciencia. La gente tiene derecho a investigar cuanto quiera en el terreno de la estética; la pregunta, cuando se exige al gobierno tener una “política cultural”, es ¿por qué debemos pagar los ciudadanos sus ocurrencias a algunos de los artistas, con o sin comillas? En una exposición vi unas mallas de alambre retorcidas acomodadas sobre el suelo y en otra casi me tropiezo con la Obra Maestra, una tele vieja atravesada por un tubo de neón, y una computadora derretida con un soplete. Bien por quien lo quiera hacer, y bien por quien desee ir a verlo y hasta pagar por entrar. Pero, ¿a nombre de qué debemos pagar eso con nuestros impuestos?, ¿qué sí y qué no?, ¿quién decide?
“Estamos en el pantano sin salida de las definiciones estéticas”: a mí me gustan, y mucho, las pinturas de Víctor Noé Chacón, pero hay personas inteligentes y cultas que las aborrecen; una tele rota atravesada con algo he visto en los tiraderos de basura. Si hay cliente, que pague. Estamos en el terreno firme del mercado. Pero también el mercado es veleidoso, no sólo en los precios del petróleo que ni USA ha logrado abatir, sino en los precios del arte, con o sin comillas. De pronto la moda es Demian Hirst, así como vuelve a usarse el pelo largo en los jóvenes o las botas picudas. El temor a rechazar a un genio, paraliza los comités de selección y abre la puerta al relativismo social que todo lo arrasa... ¿y si las mallas de alambre que pisé las adquiere mañana un museo? Oh, Dios, voy a quedar como el malo o el tonto la película.
“En resumen: nadie tiene derecho a arrogarse el poder de decisión sobre lo que es bello o no lo es, mucho menos el gobierno. Por eso la cultura es asunto de la sociedad, no de los políticos de turno. Y la mejor política cultural de un gobierno es la ausencia de política cultural: que el mimo callejero, el actor y el escritor vivan de su trabajo... o de la chamba que puedan, como Kafka, como Rimbaud, como Pessoa, como Villaurrutia, como Gorostiza, como Pound, como Víctor Noé Chacón... como todos, pues nadie tiene derecho a decidir, por anticipado, qué páginas deben pagar nuestros impuestos y cuáles no. Así, una ciudad cuyos habitantes no crean necesario pagar su entrada para escuchar una orquesta sinfónica, no debe tenerla.

“El problema para explicar el sentido del arte del siglo XX al XXI –nos dice Mario Rodríguez Guerras en “¿Esto es arte? (Revista Replicante)- se debe a la dificultad de dar una definición del arte que abarque los distintos periodos de su historia. Tal hecho ha permitido que muchos autores hayan confeccionado obras que se ajustan al criterio de algún teórico y por ello deben ser admitidas por la crítica. Otras veces alguien imita el trabajo de otro artista reconocido y tampoco se tienen razones para negarle la calificación de artista.
“Por otra parte, la consideración del arte del siglo XX al XXI, como trasgresor, nada dice de la obra sino de su uso. La mayoría de los artistas son personas comprometidas, de la misma forma que durante muchos siglos los artistas eran creyentes. Pero sería absurdo analizar el trabajo de Miguel Ángel, Leonardo y Rafael por su contenido religioso. En cambio, los críticos modernos aceptan revisar obras del siglo XX al XXI por su intención.
“Por lo tanto, para entender el arte debemos aclarar qué es el arte, pues no parece que se haya llegado a ofrecer respuesta a tan necesaria cuestión, y las teorías tan diversas han resultado incomprendidas por el público y hasta por los artistas, que quedan, con tantas explicaciones, más confundidos que sin ellas.
“Podemos decir que el arte es la expresión del sentimiento del hombre. Pero debemos precisar. En primer lugar, debemos ampliarnos diciendo: cuando se conoce el mundo. En segundo lugar, observamos que esta definición supone al artista como hombre universal, como sujeto cognoscente de la humanidad.
“Así, tal definición podría ser aplicada a los artistas griegos, y a los pocos que han existido después de ellos con sus mismas características. Y así es: fuera de las obras supremas, las que expresan el conocimiento del Hombre, no hay Arte. Pero nos queda el arte que expresa el sentimiento individual del hombre y que, en los siglo XX-XXI, a la vista de sus expresiones, ha planteado una relativa incomprensión.
“¿Por qué desapareció el arte griego? Porque el hombre desea el cambio. El arte griego evolucionó hasta este siglo XXI pero no, como se ha venido creyendo, como degeneración de las formas, sino en el modo de pensar que dio lugar a esas formas. ¿Cómo si no podría mostrarse tan continua la historia del arte? Sobre el arte del siglo XX se ha pensado que fue una imitación de las primeras vanguardias. Pero no ha sido así. Se sorprenden los sabios del origen simultáneo y variado del arte abstracto y del arte pop. El origen está en la evolución del modo de pensar, que es algo general de un tiempo.
“Cuando analizamos una obra debemos preguntar cuál es su sentido, o si tiene alguno, y si le posee determinamos que es arte. Sin conocer el sentido, no distinguimos la intención —ya sabemos que nosotros debemos distinguir la intención interna (el sentido) de la externa (la utilización)-. Por eso hoy no tendría sentido pintar como Miguel Ángel, porque cada tiempo exige una aportación. Determinado el sentido que corresponde a su tiempo, debemos valorar la altura del estilo resultante con respecto a otros.
“El arte del siglo XX se caracterizó por tres factores bien percibidos por la crítica pero mal valorados:
1.
“Las vanguardias realizaron un estudio científico de la obra de arte, lo cual significó analizar sus elementos: materia, técnica y figura. El artista de ese siglo no realizó arte sino ciencia (salvo excepciones). El estudio científico presenta los elementos que estudia por separado y tales elementos son objetos. Las obras de los artistas fueron la exposición de los componentes del arte, que presentó objetos en lugar de arte, como manifestó Duchamp y numerosos artistas y como confirmó la teoría. El error no es de descripción, es de interpretación. El artista no reduce el arte a un objeto sino que nunca hace arte, luego no precisa reducirle, y lo que hace es mostrar ese objeto.
2.
a)“La valoración, por ejemplo, de los cuadros negros de Beatriz Zamora, o de Frank Stella, sólo nos demuestra que el pensamiento del siglo XX fue un pensamiento racional. Por irrefutables que resulten los argumentos con los que se justifiquen esas obras (y todas las de contenido similar) no dejan de ser unas rayas negras. La satisfacción que pueda producir su contemplación es el indicador del grado de sensibilidad de quien juzga.
Los griegos creían en las ideas eternas; los romanos, en el poder terrenal; el hombre del Renacimiento en la belleza, y el hombre moderno en la ciencia. Y, en cada época, el hombre ha producido las obras de arte que se ajustan al pensamiento de su tiempo.
“b)Aun así, nosotros afirmamos que tales obras poseen un sentido y que son necesarias. De esta forma, se entiende que se llamen obras de arte a esas construcciones tan vacías de emociones. Se precisan como forma de continuidad del arte anterior como forma de evolución inevitable, por lo que resultan imprescindibles, ya que sin ellas no se podría dar el siguiente paso de la evolución cultural. Pero que sean necesarias no dice nada de su valor, mejor dicho, del grado de su valor. El contenido de estas obras es, en ocasiones, tan pequeño que se agota con una mirada, después de la cual no merece la pena volver a verlas —suponiendo que con esa mirada se haya captado su sentido.
“El que en el siglo XX las obras de arte (hablando de aquellas cuya catalogación como arte nos sorprende) poseyeran un sentido artístico, no significó que tuvieran un valor artístico. Por eso, desde el punto de vista del contenido, negamos que fueran arte, mientras que como necesidad de expresar una determinada forma de pensamiento, afirmamos que lo fueron. En el siglo XX hay obras de arte intrascendentes porque, a diferencia de tiempos precedentes en los que el artista mostraba el conocimiento del hombre a través de sus sentimientos, en ese siglo mostró conocimientos científicos sobre el arte.
3
“El último aspecto, el del anonimato (R. Mutt), es otra postura del artista honesta y coherente con la labor realizada, la de ofrecer un catálogo de elementos de construcción artística; labor absolutamente aséptica, carente de individualidad y sin mérito alguno que pueda reclamar su autor.
“Los artistas del siglo XX realizaron una labor necesaria. Estaban obligados a ejecutarla, les gustara o no.  La causa, el desarrollo del principio generador, existió, luego resultó inevitable que, en ese preciso momento, el arte se trasformara en ciencia.”

En su ensayo “Relexiones en torno al arte actual (La espectacular dimensión de la apariencia)”, Alfredo Flores Richaud dice que Hablar de movimientos o tendencias en México es hablar más bien de la moda, de la parafernalia, del mercado, de los estereotipos, de los lugares comunes establecidos como verdades absolutas, de los quince minutos de fama que los artistas anhelan con el aval incondicional y trillado del medio cultural, y de un comercio acrítico al que le interesa menos el arte que el negocio del arte.

Si el arte falla hoy en este país, y aparentemente también en Francia, se debe a que no hay espíritu de rebeldía; no hay ideas nuevas que surjan de los artistas jóvenes. Éstos pretenden lo mismo que sus predecesores, si bien intentando superarlos. Sin embargo, en el arte la perfección no existe. Y siempre se produce una pausa artística cuando los artistas de un periodo determinado se contentan con reanudar el trabajo de un predecesor en el punto donde éste lo ha
abandonado y con intentar proseguir lo que hacía.
—Marcel Duchamp, Nueva York, 1946

El arte moderno comienza a perder sus poderes de negación. Desde hace años sus negaciones son repeticiones rituales: la rebeldía convertida en procedimiento, la crítica en retórica, la trasgresión en ceremonia. La negación ha dejado de ser creadora. No digo que vivimos el fin del arte: vivimos el fin de la idea de arte moderno.
—Octavio Paz, Los hijos del limo (“El ocaso de la vanguardia”), 1974

“Octavio Paz y Marcel Duchamp avistaron con ojos críticos la creación artística del S XX y sus renovadoras concepciones del arte -convertidas ahora en estereotipos estilísticos-, que Duchamp, literalmente, destapó con el mingitorio (Fuente) y sus otras aportaciones en las primeras décadas del siglo XX.
Ahora se repiten de manera redundante y fastidiosa esas ideas sin ninguna reflexión crítica o irónica. Se apropian como verdades y se convierten en Academia, algo que el artista francés siempre eludió de manera honesta e inteligente, y que lúcidamente Octavio Paz supo analizar hacia la segunda mitad del siglo pasado.
“Por supuesto, no es posible hablar de “propuestas anticipatorias (sic) del desarrollo de las artes plásticas en el presente milenio en México”, como llegaron a proponer en unas supuestas Jornadas Artísticas hacia el fin del siglo XX. Pero se puede prever —es muy obvio— el predominio de las ofertas que hace unas décadas eran vanguardistas y que todavía ahora siguen sorprendiendo a un público incauto, a cierta crítica redundante, a despistados pero avispados artistas, a ciertos curadores arribistas y a un mercado del arte convencional.
“El desarrollo del arte en México (con rarísimas excepciones constituidas por individualidades) ha dependido más bien de lo que sucede en el extranjero y, en muchos casos, no ha sido más que la apropiación, por decir lo menos, cuando no el hurto o el fusil descarado. Pues cuando en México se ha dado una tendencia de rompimiento como, por ejemplo, la tan alabada y argumentada por la crítica como La Generación de Ruptura, este “rompimiento” ha sido novedoso juzgado al interior del país, pero repetitivo y redundante visto desde la perspectiva internacional del arte.
“Hay un cierto tipo de artista, muy común en el medio mexicano, que opta por el camino del éxito inmediato, del beneficio del aparecer y parecer, del estatus. Por lo que el arduo sendero de la introspección, del conocimiento y de la
búsqueda personal e intuitiva le resulta insípido, ya que prefiere encontrar un valor de pesos y medidas, en vez de buscar un valor de sensibilidad espiritual y de ideas originales, pues éste último es más etéreo y por lo tanto más difícil de calibrar, de pesarse, de medirse, de exhibirse y aplaudirse.
“Una constante en el quehacer artístico referido casi a cualquier tiempo, medio o tendencia estética es la ausencia casi total de crítica, autocrítica y perspectiva histórica respecto de las influencias externas. Por lo que se sobrevive reinventando el agua tibia y el hilo negro. Otro de los problemas del medio de las artes plásticas es que la gran mayoría de las personas allegadas a éste, como creadores y promotores, están más interesadas en los valores sociales de esta profesión que en tratar de experimentar, comprender o descubrir los valores artísticos y en transmitir una idea personal. En cambio, lo que vemos es cómo se producen infinidad de productos-réplicas para acceder al éxito inmediato porque se cumplen los requisitos del último grito de la moda (como la actual del Hiperrealismo o Realismo fotográfico), o porque es lo que se premia y vende en la última Bienal Internacional (instalaciones y performances).
“Esta crisis se refleja no sólo en México sino también en el mundo: la sobre explotación de ciertos procedimientos, el abuso indiscriminado de algunos recursos, el fraude de fórmulas estilísticas que han desgastado muchos discursos plásticos. Discursos en los que se ha perdido la capacidad de sorpresa y se ha desembocado inevitablemente en un exceso de arte aparente.
“Ante la falta de imaginación visual y de ideas creativas éstas se han sustituido por explicaciones innecesarias y no solicitadas, por racionalismos seudo-cientificistas o dizque filosóficos, por peculiaridades repulsivas, por manías estilísticas e historiográficas, por obsesiones técnicas, por réplicas vanguardistas, por ocurrencias simpáticas, sociologismo, documentalismo, periodismo, pegotes.
“Sólo hay que analizar de qué manera se ha abusado, a lo largo del siglo pasado y del presente, de la original idea del ready-made, que ya desde l966 Duchamp la sospechaba cuando declaró:
Cabe señalar que definitivamente no quiero crear una escuela del ready-made ni mucho menos [...] sé bien que el ready-made conlleva un peligro inminente: la facilidad con la que puede ser producido. Si cada año se produjeran decenas de miles de ready-mades sería algo extremadamente monótono e irritante. Por ello recomendaría que se restringiera la producción de ready-mades.
“Eso que él temía hace más de cinco décadas se ha convertido en una triste realidad con la multitud de imitadores de su obra original e irrepetible. Pero lo que sucede con Duchamp sucede también con otros pintores y artistas relevantes modernos y contemporáneos. Pareciera que una de las constantes de la producción artística reciente es la copia y el refrito, en que se ponen a circular todos los estereotipos de las creaciones originales de principios de siglo pasado, o hasta de mediados del S XIX, como el Prerrafaelismo, combinadas con ligeras aportaciones de las vanguardias (Realismo fotográfico). El resultado es que casi no existen propuestas como no sea en su afán de recombinar diversas soluciones para obtener una aparente nueva lectura.
“Los noventa del S. XX develaron un boom de refritos desde Joseph Beuys a, otra vez, Duchamp, en los que, por ejemplo, se suplantaba su famoso mingitorio por una patriotera bacinica de peltre. O réplicas del neo-expresionismo, y de las trans-vanguardias e infatigablemente actitudes “rebeldes” neo-post-dadaistas, en las cuales nunca faltaba un desnudo, un poco de sangre, algún animal muerto, algo de “escándalo” y… mucho aburrimiento. O alguna sobria instalación u objeto plástico que reciclara una figura de cómic y de ciertos elementos de la cultura popular o de la producción industrial y que pretendía, una vez más, descontextualizar al objeto (otra vez el ready-made) para ofrecerlo en el mercado como una propuesta inteligente y de vanguardia. O, por el contrario, una pintura que vendiera los recursos de la mancha, la textura y la espontaneidad como sinónimos de sensibilidad y libertad opuestos al racionalismo de las vanguardias. Pero éstos no son más que los extremos que se tocan, pues el defecto no está en la tendencia, en el recurso o en el procedimiento, sino en la facilidad para sustituir un mundo interior con uno prestado. Para agenciarse una intuición y una creatividad ajenas y así obtener un aplauso sospechoso. Así, la ausencia de una idea creativa puede ser ocultada o sustituida por un desplante, por una puntada, por una exaltación, por una explicación, por una irreverencia figurada, por un discurso, por un desafío aparente, por un efecto, por un prestigio robado.
“Hasta que llega el momento reciente en que se sustituye al objeto artístico por su sombra y se considera más importante el afecto por el efecto, o sea la disquisición, la adquisición, la apropiación, el “escándalo”, la ocurrencia, la aparente singularidad, el éxito supuesto, que la obra en sí misma.
“Hoy se pone en duda el lenguaje visual como un medio idóneo para comunicar no sólo sensaciones sino también ideas. De ese prejuicio dizque conceptual proviene el poner el énfasis (en los artistas vanguardistas y hasta en algunos pintores) en los elementos literarios, en lo explicativo, redundante y narrativo en detrimento de lo puramente visual. De ese prejuicio ha surgido también una supuesta lucha entre el conceptualismo, el objetualismo y las vanguardias aparentes versus la pintura. O de la pintura versus la tecnología.

Todas las decisiones [del autor] en la ejecución artística de la obra se basan en la intuición pura y no pueden traducirse en autoanálisis expresado de palabra o por escrito,
ni siquiera pensado.
—Marcel Duchamp

“El desarrollo del arte en México, de unas décadas para acá, ha sido definido en gran medida por los (pre)juicios de la crítica y de la curaduría que en ocasiones prefiere valorar las réplicas mexicanas de las tendencias o de los artistas en boga, en lugar de apreciar los escasos talentos creativos que de vez en cuando surgen en México.
“Muchas de las cuestiones esbozadas aquí provienen de que en esta época, con diferencias más marcadas que en los movimientos de principios y de mediados del siglo XX, el arte proviene del arte, no de una búsqueda personal y de una experiencia vital del creador. Pero ya lo expresaron los sabios: el genio abreva directamente de la realidad y de su ardua experiencia en el mundo. El resto, más o menos “talentoso” emanan y maman del arte, de la certidumbre contingente, del estilo ajeno, son satélites alrededor de mundos prestados.
“Éste siglo XXI se inició con sensibilidades prestadas, con inteligencias explicativas, con intereses extra artísticos, con desafíos aparentes, con ocurrencias sin gracia, con vanguardismos que dan sueño o náuseas. Con artistas cuyo interés, que no curiosidad, se reduce sólo a aquello que es una fórmula de éxito probado e inmediato, aquello que es actual en este preciso instante y que mañana, tal vez, no sea más que otra llamarada de petate vanguardista sin ninguna trascendencia o valor artístico.
“Parece que el exceso de (des)información, la saturación de los medios, el endiosamiento de las tecnologías apantallantes, la mentada globalización, las novedades aparentes, la ambición desmedida y las prestaciones sociales —llámense becas, premios, patrocinios o cualquier otro tipo de componendas— han mermado la sensibilidad (si la hubo) y el sentido crítico del artista (si lo tiene).
“Así que el arte de nuestro tiempo si no se aferra a un dios sustituto —el dinero, el poder, el éxito, la ocurrencia de aparecer y el desmán del parecer— o se subordina a otra actividad —la ciencia, la tecnología, la religión, la ideología, la réplica, el espectáculo— no encuentra una finalidad definida más que la de interrogarse infinitamente a sí mismo. Pero creo que es este arte, precisamente, el que se interroga, el único que tiene posibilidades, tal vez, de encontrar respuestas y, quizá, de trascender”.

"CAMINANDO". Arte digital de Fernando Andrade Cancino en: http://md22artemultidisciplina.blogspot.mx/

Lorenzo Chávez caminando I

Lorenzo Chávez caminando II

Lorenzo Chávez caminando III

martes, 24 de abril de 2012

CORAZONES. Arte digital de Fernando Andrade Cancino, colaboración de abril del 2012, en: http://md22artemultidisciplina.blogspot.mx/

Checo con mi corazón en la mano

Joyas del Corazón

Mi corazón y mi retrato (Corazón realizado por R. Macías, y mi retrato por Víctor Noé Chacón)

Sagrado Corazón (Sobre una pintura de Irene Arias)

Urna funeraria del Corazón de una madre (Sobre escultura en madera de Jaime Galindo Hernández)

martes, 3 de abril de 2012

http://md22artemultidisciplina.blogspot.mx/

"SUEÑOS"
(Arte Digital de Fernando Andrade Cancino. Marzo del 2012.)





martes, 13 de marzo de 2012

DESPRECIO A LA CULTURA



Fernando Andrade Cancino.
En Durango se da, desde las altas esferas gubernamentales, un desprecio a la cultura, lo que significa “un desprecio a lo que nos hace humanos, a nuestra identidad, a nuestro ser más íntimo” (Joan Fontcuberta). Esto es –y los múltiples crímenes y secuestros- lo más grave de lo que sucede hoy en este estado del ya de por sí árido norte de México. Hoy hay un elemento que es el miedo de todos a todo, el miedo que nos aterroriza, y así el desánimo, la excesiva prudencia, hace que las voces se acallen, que no se denuncie, que nos dobleguemos ante las imposiciones de las élites políticas que abusan del poder, que haya una indiferencia, una pasividad, una sumisión; este es el horizonte en esta ciudad capital en estos tiempos, y supongo que en todo el estado.
Cuando los políticos recortan la cultura, o imponen al frente de ésta personajes sumisos -“a modo”-, demuestran justamente su incapacidad, su falta de visión, su nulo compromiso con la sociedad y con el futuro de todos. Porque la cultura la entienden sus esbirros como  mecanismos de subvención y no de inversión, inversión en creatividad, en arte, en innovación, en desarrollo, inversión en contra de la violencia. La cultura es lo que nos hace, es nuestra identidad, nuestro ser más íntimo. Despreciar eso significa un desprecio de lo que somos humanamente. Y eso sucede en Durango desde hace poco más de un año: la crisis provocada por la inseguridad, o las inversiones en obras que atraerán supuestamente más turismo,  se usan como coartadas de modalidades políticas autoritarias y poco plurales.
No se ha acabado con la costumbre de que los contratos de obra pública sirvan para hacer ricos a políticos, funcionarios y sus familiares, ni la de poner en cargos vitales para la sociedad en su conjunto –como el de cultura o el de educación- a personas realmente capaces, no a los cuates de los cuates del partido.
Nepotismo, despotismo, usurpación de funciones, acoso laboral, coerción de los derechos de libertad de expresión, autopromoción artística con recursos públicos, promoción artística y laboral de familiares, violación grave de los planes, programas y presupuestos de la Administración Pública, obstaculización deliberada del derecho de acceso a la cultura, no crear y seguir una política adecuada en materia de desarrollo cultural, ignorar los lineamientos para promoción del desarrollo cultural sin discriminación, en el marco de una sociedad democrática, enajenación de la organización y funcionamiento del ICED, amenazas a la comunidad artística, incompetencia para desempeñar su cargo, carencia de voluntad de servicio, indiferencia ante las prioridades del servicio que debe brindar el ICED, incumplimiento de los compromisos de campaña del C. Gobernador en el ramo de cultura, retrasos graves en la solicitud de recursos federales, mantenimiento de personas ajenas al personal del ICED con recursos de honorarios, irregularidad en pagos de plazas dobles y pagos dobles sin justificación dentro de la nómina, permitir el enriquecimiento ilícito de funcionarios del ICED que han adquirido bienes muebles e inmuebles como casas y autos costosos, no justificables con sus honorarios, etcétera, son algunas de las acusaciones que el Movimiento Urge Reestructurar el ICED (apoyado por más de 700 personas: intelectuales, creadores e intelectuales del norte de México) planteó el pasado 10 de enero en su demanda de Juicio Político a la actual directora general del Instituto de Cultura del Estado de Durango, la ingeniero –y cantante- Corín Martínez Herrera.
Escribió acertadamente hace pocas semanas el teatrero y dramaturgo Gerardo Campillo Llano que: “La Cultura sirve para vivir y entender mejor el juego de existir, más no el de subsistir. Ocurre que en los campos de la cultura como en todo, se da mucho gato por liebre, las grandes ideas viven estupendamente en las palabras y mueren en las acciones. El llamado movimiento cultural durangués está lejos oscilar banderas de libertad, más cuando el plano romántico pernea entre la comunidad, ya que todo lo que se le avienta se lo comen sin chistar. La llama política florece por encima de proyectos culturales plurales y comunes, por el contrario, batallones de seducción saturan con su animación cultural el ambiente.
“La Cultura por sí misma no es rentable, y un gobierno inteligente sabe que es inversión más que gasto. Además, éticamente no debería existir esa marginación, pero los acontecimientos políticos se cuecen con ingredientes donde la Cultura es parche ya que en su mente la acepción no traspasa meramente lo folclórico, lo costumbrista y lo conceptual.
“La Cultura del espectáculo está por encima de los procesos culturales legítimos, que deben ser base de la formación y desarrollo social de la población.
“Esto no se pelea con la publicidad, pero no se vale engañar a la ciudadanía con falsas expectativas en aras del llamado éxito” (Letrario).
Basta ver y leer la reciente publicación “Marquesina” (Revista del ICED), que no incluye el directorio correspondiente, para comprobar los dichos anteriores: en su presentación, dicen personas del mismo instituto, se comprobó la falta de poder de convocatoria de la actual dirección de cultura en el estado de Durango, pues hubo de llevar –acarrear- a los trabajadores del ICED a fin de contar con público.

lunes, 27 de febrero de 2012

"AGUA": Arte Digital de Fernando Andrade Cancino en http://md22artemultidisciplina.blogspot.com/




DEVASTACIÓN DE LA INFRAESTRUCTURA CULTURAL EN DURANGO



Fernando Andrade Cancino

Cada día me convenzo más de que el actual gobierno del estado de Durango ha sido uno de los peores que hemos tenido en los últimos 65 años, y ni cómo ayudarle: no escucha, no ve, y tampoco le habla a sus gobernados.
Nunca ha dicho más que frases de cajón, sin fondo, algo así como slogans de campaña, que se podrán oír bien pero están huecos de contenido. Nunca dice cómo va a abatir la pobreza o a crear más empleos, o cómo acabará con la corrupción, el compadrazgo y el enriquecimiento ilícito entre las élites de la política local (más allá de pedir y pedir recursos federales para todo….o traer inversiones extranjeras de la rama de autopartes, aprovechando el método y la sinergia que dejaron bien establecidas Silerio y Guerrero Mier, aunque siempre exagerando las cifras de empleos de esas inversiones).
No ve los malestares del pueblo que día a día crecen y crecen, por los secuestros, las extorsiones, los asesinatos, los asaltos y robos, las fosas, los policías coludidos con los carteles de la droga, la falta de promoción y de infraestructura cultural, de educación de calidad, etcétera. El jueves 9 de febrero de éste año fue asesinado en el municipio de Cuencamé –junto con su hijo-, el Comandante de la DEI  Juan Luévanos, crimen al que los medios le dedicaron 5 renglones, y no hubo ni condolencias ni esquelas en los periódicos, ni un ramo de flores. Juan fue buen amigo desde principios de los años 70`s, y llegó a trabajar como actor en películas de Súper 8, con Edgar Mijares (La Muñeca Fea), y en cine de 35 mm con Juan Antonio de la Riva (Pueblo de Madera y El Gavilán de la Sierra); perteneció a una numerosa, apreciada y conocida familia, pero parece que el gobierno actual ni escuchó, ni vio, ni  habló del caso, como lo ha hecho frente en muchos otros crímenes.
No escucha (y menos lee) los gritos de los inconformes, artistas y escritores que son más día con día, sus críticas y argumentos, contra funcionarios del actual gobierno (la Directora General del ICED) ahora con demanda de Juicio Político.
No ve como ha (y en gran parte el anterior gobierno) devastado la infraestructura cultural de la ciudad de Durango: El Instituto de Cultura del Estado de Durango perdió la Ex Hacienda de Ferrería de Flores, donde se ubicaba el Museo de Arte Moderno “Guillermo Ceniceros” (que ahora renta una costosa casa), y luego mal “restaurado” -con la anuencia del INAH que actúa a conveniencia personal de su director-, pues perdió su pozo, su fuente, sus tapancos, etc. y quedó su patio central convertido en otro salón de eventos como el de cualquier hotel de 4 estrellas, además de que pareciera que Irma Serrano “La Tigresa” decoró sus habitaciones.  Perdió el ICED sus oficinas centrales en el Ex-Internado Juana Villalobos, para hacer de este inmueble un Centro de ¿Cultura? y Convenciones, y bodas y quince años, etc., compitiendo así con la iniciativa privada que cuenta con espacios para este tipo de eventos. Ahora el ICED paga una onerosa renta por el inmueble donde se encuentran sus oficinas actualmente, que se dice pertenece a un alto funcionario de éste (al estilo de antes de las reformas de la RAE) y el anterior sexenio, claro, mediante un prestanombres. Perdió también la Fonoteca “Silvestre Revueltas” cuyo edificio en ruinas fue restaurado para ese fin en el sexenio del gobernador Sergio Guerrero Mier, y luego habilitado con butacas, piano, y estudio de grabación (ahora embodegado), con apoyo de fondos millonarios del gobierno federal a través de Conaculta. Dicen que hoy es una oficina del actual gobernador, y que tiene varias.   Perdió la Pinacoteca del Estado y el Centro Literario “Olga Arias”, asimismo restaurados con fondos millonarios que aportó Conaculta: el acervo literario y bibliográfico, más las obras de arte que la familia de Olga Arias donara al pueblo de Durango está ahora embodegado, como los muebles antiguos que antes estuvieron en la Ex Hacienda de Ferrería, echándose a perder (Se “Inauguró” una nueva Pinacoteca –con las obras que contenía la original, en el Palacio Gurza, convertido ahora en museo de museitos: “juguetito nuevo, ¿dónde te pondré?”).
Perdió -el estado- los murales del Maestro Francisco Montoya de la Cruz de la Ex Casa del Campesino (ahora cayéndose), restaurados con dinero de Conaculta, del INBA y del Gobierno del Estado, es decir, con los impuestos de TODOS los duranguenses, porque se ubicaron en el Cabildo del Ayuntamiento del Municipio de Durango, que por dedazo resultó el ganón, pero donde están  pueden ser dañados por las multitudes que luego allí llegan a presentar sus demandas y protestas. Perdió el ICED los 2 museos de cine, el temático porque se ampliaron las oficinas de la Dirección de Turismo (y Cinematografía!!!), el segundo, en el nuevo “Centro de ¿Cultura? y Convenciones”,  por olvido burocrático y porque tal vez allí se harán otras oficinas del INAH o del gobernador (las piezas de ambos museos, embodegadas).
Muchas de las pérdidas anteriores iniciaron cuando un ingeniero civil que ahora dirige el desarrollo turístico de la Isla de la Piedra, y que fue director de Transformadora Durango (que ubicó sus oficinas en la Ex Estación del Ferrocarril, misma que Ferrocarriles Nacionales de México iba a destinar para espacio cultura -el Decreto dice espacio público sin fines de lucro-, como ha hecho con las viejas estaciones del país entero) tuvo la “brillante” idea de despojar al ICED del Ex Internado. La megalomanía de algunos gobernantes los llevó a alucinar aquí esta ciudad capital del estado de Durango como un sitio con vocación y atractivo turístico, sin embargo se fueron a invertir a Mazatlán.
Perdió el ICED el primer Museo del Niño, y su correspondiente Teatro, construido con el apoyo de varios millones de pesos del Conaculta (igual que luego el Bebeleche) conseguidos por los entonces directivos de dicho Instituto, y ahora al parecer administrado por la SEED o el DIF, y por un promotor teatral que se apropió en la práctica de dicho teatro.
Al Túnel de Minería se le adosaron en su exterior, a las entradas, carpas de lona con sillas de plástico para que quienes lo visitan esperen mientas entran, pero siempre están vacías, y se ven espantosas, echando a perder el proyecto original con sus cubos de cristal para los elevadores.
Para este gobierno la gran inseguridad que todos padecemos  es inversamente proporcional a la que tiene el gobernador, su familia y sus secretarios y demás funcionarios sordos, mudos, ciegos y poco aptos para los cargos que tienen asignados (en mi negocio el 15 de febrero asaltaron y robaron a la cajera a punta de pistola, en pleno Centro Histórico, y hace unos días a un amigo anticuario –al que hace tiempo le mataron a su primo- le pasó lo mismo en su local, más céntrico aún, etcétera, etcétera.)